Amigo del caos

Poco se dice de lo efectivo que resulta tener tiempos difíciles, tiempos que solo parecen tener un camino sombrío; circunstancias que frenan y sentimos estar en un hueco profundo sin salida. De uno depende si las desilusiones se convierten en palas para solo cavar o en escalones que aunque conformen un espiral su dirección va hacia arriba. Los fracasos no son coleccionables como una sentencia de por vida a la derrota, solo son puntos de encuentro para reflexionar en la intención de haber seguido ciertas rutas, son formas de mostrar lo que no funciona, antes de exponer la que sí. Un gran poder se revela cuando con una mente clara formada por experiencias remotas, las herramientas correctas son utilizadas para subsistir, resolviendo ciertos contratiempos que adolecen o sencillamente para facilitar alguna situación singular que con la suma de esas memorias comprendemos cada vez más como funciona caóticamente la vida, considerando el pensar más allá de tragedias y resultados no favorables por una necesidad de vivir con sentido en uno mismo. Aunque parezca que las etapas complicadas siempre van a ser así con este nuevo cambio de chip hacemos que estos lapsos indeseados se puedan sobrellevar de una manera tranquila e incluso amistosa. Hasta se llegan a apreciar por darnos ese empujoncito a atrevernos, así las trabas que se veían se van acortando al tomar una forma alejada de lo amenazante y dejamos de actuar a la defensiva. Ya no se verán del mismo modo, pasarán pronto y hasta desaparecerán sin siquiera percatarnos de lo que provocó ese desenfoque en los contratiempos. Nuestra mente es toda una orbe que vamos moldeando a la manera en que queramos hacerlo desde el interior, al preparar ese subconsciente; mi persona creativa y capaz, toma lugar para hacernos mover a abrir otra ventana cercana. El ampliar desde el inconsciente recuerda que hay otra pared detrás de ti o si no, la construye en un instante. No se tiene si quiera que cambiar donde se está, solo estar dispuestos a buscar otros panoramas muy distintos al del primer punto. Aunque estés en el mismo paraje, se observará otro horizonte, tus ojos ya lo están notando de una manera en que enciende tus sentidos a pesar de seguir en el paisaje de siempre. En la situación que antes llevaba a pensar que solo había un enfoque muy difuso, se ignoraba que detrás de lo opaco ahora y siempre está la nitidez. Pregúntate: ¿Qué tendrías que hacer para limpiar esa suciedad que no te deja apreciar como verdaderamente es? Analiza, observa y aprovecha que hay mucho de donde elegir para considerar ocasiones a pensar novedosamente mejor que el resto. Con el tiempo a la dificultad la apreciarás como un gran amigo que te ayuda a ser mejor desde dentro, con esa lealtad de mostrar y hacer descubrir las situaciones para tu crecimiento que no condena el final, ni condicionará el andar. Saber que “todas las decadencias alimentan nuestra resiliencia” frase de David Saint, escritor español que crea inspiración en instantes de introspección. Acerca a lograr viajes distintos en la diversidad de la vida, alienta a aceptar y agradecer hasta las malas rachas que hacían perder tiempo, no por el obstáculo mismo si no por la apatía y desgano al querer cruzarlo. Y de ahí viene el logro, del intentarlo y caer muchas veces, los que te hacen maestro del novato que no los comete. Los obstáculos dejarán de verse como trabas para centrar la emoción constante cuando queramos aprender de ellas. Decididos a hacerlo y buscando fracasos como guía, se conforma algo que alienta a los demás, apuntamos sin marcha atrás y cada descanso será solo para afilar las herramientas que nos prepararán para la próxima tormenta. Esa mente entrenada dará lugar a nutrir el poder propio a no regresar a vivir el hoy que no será igual que el ayer, solo se pierde si no se actúa. Las fallas no lo son para los científicos pues es un acercamiento a la respuesta que buscan. Saben explorar, errar y aprender de estos en el siguiente caso donde los experimentos no siempre tienen éxito. Adoptar este modelo mental hace explorar las preguntas que más aumenten el conocimiento por medio de la observación a algo que llame nuestra atención, de la que tengamos ciertas hipótesis para que después se experimenten sin necesidad de que sea correcto o no. Es de una mentalidad común entre los que emprenden; juntar puntos de datos al crear nuevas verdades en un pensamiento pasado (haya sido acertado o no). Los cambios de opinión dejan de ser debilidades para pasar a ser un rasgo intelectual adquirido. Al repensar el proceso no es fracaso, es un comportamiento de reflexión previo de un cambio descomunal hacia el descubrimiento constante por lo nuevo, lo que va hacia el próximo experimento. Es evaluar la situación en cada prueba que da una perspectiva correcta, es identificar lo que se debe cambiar ubicando las fronteras que abren los caminos a tomar para ir por el menos recorrido hacia un ciclo propio de aprendizaje hecho por ti. Hasta ese momento es de gran avance celebrar cada pequeño logro, reconociendo así el actuar en cambios que evolucionen. Los tropiezos son una antesala de un logro, sin atajos. No hay nada de malo en caer; el contratiempo es centrarse en el daño, que en la enseñanza del golpe y las infinitas probabilidades por conocer algo distinto. Romper el molde de sentirse fracasado es ganar, en estándares altos que van subiendo cada vez más al no rendirse, llegando hasta donde creemos pertenecer y no en el presente desalineado que por ahora vivimos, en donde algo nos hace no reconocernos. Esa firmeza por triunfar es más sólida que los errores que llegarán, esos nos forman por cicatrices que cuentan historias más poderosas que la misma ganancia. ¿Cuál ha sido el momento que creías no poder superar y que ahora solo es parte de esos cimientos?

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Shareni Trejo

8/16/20231 min lire

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